domingo, 29 de abril de 2012

VENGADORES, REUNÍOS

'Hasta un androide puede llorar'. Fijaos bien en la frase, ¿eh? Una memez como un piano. ¿Cómo demonios puede llorar un androide? Y lo que es más importante, ¿qué cojones llora? Pues en los cómics Marvel, lágrimas. Y tira que va.

Tal vez es la línea de diálogo más recordada de los tebeos de 'Los Vengadores'. Con razón, claro. Encierra el espíritu puro del libro de estilo de la casa. Melodramática, grandilocuente y, por supuesto, ridícula. No sé si es la piedra sobre la cual Joss Whedon ha edificado su particular iglesia marvelita cinematográfica (en la peli ni siquiera aparece la Visión, el personaje que la pronuncia), pero al menos lo parece. La obra de Whedon traslada a la pantalla el concepto de los annuals, uno de esos números especiales de la serie dedicado a ofrecer aventuras autoconclusivas, por norma general espectaculares y pantagruélicas, llenas de tortazos a lo bestia, humor tontorrón y épica de colorines. Como no podía ser de otro modo.

Una orquesta engrasadísima ofrece una sinfonía superheroica como jamás se ha visto en la pantalla. Todo el mundo está en su lugar, desde Whedon al último mono cibernético encargado de renderizar una de las numerosas venas de los bíceps de Hulk. Crescendo tras crescendo. Cuando la orquesta para, el público (todo el público, todo) aplaude y se levanta satisfecho. Creyendo en los héroes. Al viejo estilo. Hollywood lo ha vuelto a hacer. Ovación cerrada. Y a otra cosa.

Marvel es un gigante que emprendió, obligado por la necesidad, una huida hacia delante proyectada en tres dimensiones en las pantallas de todo el mundo. Una maratón en la que marcha en cabeza, con ventaja amplia, aunque la meta aún ni se vislumbre. Tal vez, en el camino, abandone sus orígenes como editorial de cómics. Ahí estará la verdadera encrucijada, hasta qué punto el cine devorará los sueños de papel de una generación de autores que luchó muy duro para alimentar sus carteras.

Puede esta Marvel sea un monstruo corporativo sin sentimientos, pero por ahora, quienes trabajan en sus películas no han olvidado las enseñanzas de Stan, Jack y Steve. Sesenta años después, todo se reduce a eso. Ya veremos qué sucederá cuándo los nombres, las personas, se conviertan en simples placas sobre las puertas de las salas de reuniones.



martes, 24 de abril de 2012

ENTRE AMIGOS

Bueno, bueno. ¡Dejadme que os cuente una cosa, que hace tiempo que no!

El año pasado, en diciembre, fui al Expocómic, en Madrid. Era una bonita ocasión de poner cara y voz a muchos de los compadres que revolotean por el TL de mi cuenta de Twitter, que ya sabéis que yo soy mucho de eso. De Twitter, digo.
En un momento que no viene al caso por aquello no revelar el mecanismo secreto de las cosas, aquello del misterio, ya me entendéis; en un momento de esos, decía, que son bonitos y sinceros y flota la energía y el entusiasmo alrededor de uno, se plantó la semillita de lo que más tarde se convertiría en esto. Todavía hay que regar para que crezca, pero dejad que saque el pecho lo justo, no me seáis.

Entrecomics es una iniciativa ejemplar. Un pivote sobre el que gravita buena parte de la información que se produce sobre los tebeos, en España y en el mundo. Y ahora, hoy, con la que está cayendo, una editorial. Hay unos cojones y unos ovarios bien fuertes y bien arrojados, de un tamaño desproporcionado, dementes y lúcidos a la vez, agitados en coctelera a temperatura de olla exprés. Sin embargo, no más grande que unos corazones por los que circulan litros y litros tinta china, a través de elefantiásicas arterias de papel. Corazones que palpitan con pasión auténtica  por los tebeos. Verdadero amor por los tebeos.

Afrontar esta aventura con esta gente a mi lado es un honor y un privilegio. Desde aquí, os mando un beso a los cuatro. Muchas gracias por confiar en mí.

Y ahora, comprad este tebeo, ¿no? Ya veréis que bien.

Os quiero a todos. ¡Nos leemos en breve!

Tras esto, en fin, sigo a lo mío, claro.


domingo, 5 de febrero de 2012

AY

Efectivamente, dibujar una novela gráfica es sencillo POR MIS COJONES.
¡Sólo eso, sigo a lo mío, jojojo!




lunes, 23 de enero de 2012

PEPO

El caso es que necesitaba escribir este post. Que sí, que ya dije que estaba muy liado, y que necesitaba concentrar mi atención en una movida bien gorda, pero me vais a permitir que diga lo que tengo que decir, entre otras cosas porque si no, reviento. Y no está bien, eso. Así que voy.

El viernes 13 de enero tuve el privilegio de asistir a la defensa de la tesis doctoral de Pepo Pérez en la Facultad de Bellas Artes de Málaga. El propio doctor lo cuenta aquí. Más allá de asistir a la culminación de un trabajo serio, concienzudo, riguroso y brillante, mi sensación era que estaba presenciando un momento que iba a quedar grabado en la historia. De la pequeña, de la mía y de la de mis amigos; pero también de la grande, de la historia del cómic, un paso más, bien dado, bien largo y bien fuerte. Y es que hay que leer el trabajo de Pepo. Yo lo he hecho. Apabullante, descomunal. Es tanto lo que se dice, y tan bien razonado y, sobre todo, explicado, que entran ganas de aplaudir. Si pensáis que exagero, os equivocáis. Y deseo fervientemente que pronto tengáis la oportunidad de leerla, o de leer alguno de esos libros de los que hablaba él mismo en la entrada que os he enlazado antes para que lo comprobéis vosotros.

Sí, Pepo es amigo mío. Cosa que para mí es un un honor y un orgullo, pero no sólo porque sea un dibujante cada vez más completo y elegante, ni porque sea una de las cabezas pensantes más privilegiadas de la escena (internacional) del cómic. También lo es porque es una de las personas más bondadosas, generosas y maravillosamente especiales que conozco. 

Un beso gordo, doctor. Te mereces absolutamente todo lo bueno que te pase.





lunes, 19 de diciembre de 2011

Y ESTO ES LO QUE HAY.

Nenes, me retiro una temporadita. ¿Por qué? Por cosas buenas, cosas molonas, cosas de las que de verdad ilusionan. Cosas que me van a robar mi tiempo. Cosas que, cuando toque, ya os contaré, ansiosos. Y no puede uno estar en el melón y en la tajá. Eso me lo enseñó mi abuela, y es una verdad como un templo.

Así que es buen momento para escribir un post de despedida como dios manda. Empecé a principios de año, y doce meses después, hago balance, porque no quisiera irme sin dejar en el tintero dos o tres cosillas que he aprendido durante el último año. Que para eso, entre otras cosas, abrí este chiringuito: para aprender.

Me presentaba hace un año hablando (sí) de NG. Todavía coleaban los debates (debates, por decir algo) provocados por la publicación de 'La novela gráfica', el libro de Santiago García, y me pareció bien delimitar el terreno, sin tapujos. Un poco antes empecé a dar la vara en Twitter sobre el tema, y publiqué ese pequeño vacile que fue mi manifiesto sobre el asunto. De verdad pensaba que era necesario posicionarme.

Qué equivocado estaba.

El tiempo ha puesto las cosas en su sitio. No hay debate. En realidad, nunca existió. Sólo ladridos feroces sin mucho sentido. No se puede luchar contra la historia. No hay lugar para la disidencia, si acaso para el pataleo enfurruñado, de cruzar los brazos y torcer el gesto, con altivez. Allá cada uno: la novela gráfica llega para quedarse, porque es lo natural. El debate terminológico es absurdo, estéril. Santiago lo explica tan bien, que no reconocerlo es como arañar un portaaviones. Autores, editores y público han entendido que hay un nuevo camino para los cómics, un camino heredero de una tradición, de una voluntad de auténticos artistas, un camino que se explora día a día. Un camino que, curiosamente, devuelve a los tebeos su condición de arte popular, sacándolos del gueto de las librerías especializadas, enfrentándolos de nuevo al gran público. Sólo que este, ahora, ya no lleva pantalones cortos ni los lee con un muñeco en la mano... un tebeo adulto hecho para que lo lean los adultos. 

Pero ese solo es un camino. Ahí radica toda la grandeza del asunto. Este año, en España, se ha demostrado que lo que necesita de una vez el mundo del cómic, es sacudirse el polvo.  Ahí están Manuel Bartual, Alba Diethelm y su '¡Caramba!' un proyecto editorial que avanza por otra vía, dejando atrás las viejas maneras, aprovechando las posibilidades de internet (esta vez sí) con inteligencia. Tebeos de humor, objetos bonitos. No, el tebeo no volverá a los kioskos porque ya no hay kioskos a los que volver. Y ni puta falta que le hace.

Otra tormentita divertida fue la del reboot DC, el enésimo intento de revitalizar un género que languidece en el papel porque ahora vive en la pantalla. ¿Morirán los superhéroes? ¿Puede morir un mito? Si os soy sincero, no es mi guerra. Me importa poco. Os lo dice un tío que puede recitaros de carrerilla las alineaciones de los Vengadores hasta el año 93. Obviamente, su edad de oro ya pasó. Mientras se siga hablando de franquicias, seguirá sin interesarme. Franquicia, por amor de dios. Qué asco de palabra.

¿Más temas? Muchos más: el litigio de los Kirby para que se reconozca lo que ellos consideran legítimamente suyo, el patinazo de Frank Miller con su 'Holy Terror', la vuelta al ruedo bloguero de un Eddie Campbell enamorado de los tebeos españoles... Sí, en 2011 hemos estado entretenidos.

¿Y qué me falta? Tebeos, madre mía, buenos y grandes tebeos. Este año se han publicado auténticas maravillas, tebeos sensacionales, tebeos que aventuran un futuro esplendoroso. Un futuro donde, no me cabe duda, haremos tebeos de otra manera, los pensaremos diferente

Un futuro poblado de artistas conscientes de serlo. De auténticos creadores. Por una vez, sin rémoras, sin ataduras.  

Y ahí es donde quiero que nos veamos.

Pronto.

¡Os quiero a todos!







martes, 6 de diciembre de 2011

ALMENDRADO.

Me gusta pensar que por muy alto que vueles nunca hay que perder de vista el suelo. Con 'R.I.P.' el último tebeo de Felipe Almendros, he tenido esa sensación. El despliegue formal que ejecuta Almendros se clava firmemente en los momentos de una vida, de un espacio. La vida, la del propio autor; el espacio, Badalona, su barrio. 'R.I.P' es un cómic de vanguardia, y es un cómic de vanguardia hecho aquí. Son dos cosas que hay que agradecer, nenes.

'R.I.P.' es un tour de force artístico y vital. Un tebeo sobre la muerte y sus resonancias, emparentado lejanamente con 'Special Exits', la obra maestra de Joyce Farmer, un diario desnudo que no debe tomarse por un manual. Cada uno se enfrenta a la pérdida como puede, no hay recetas mágicas. Almendros tampoco ofrece la suya, sólo nos cuenta qué le ocurrió tras el fallecimiento de su padre. Una tormenta emocional aliñada con un proceso de agorafobia y el cáncer de su hermana. Sin embargo, el propio Almendros nos revela en la contraportada del libro que la asunción de esos "problemas reales", tangibles, palpables, era el paso necesario para seguir viviendo. Para afrontar el futuro, ese horizonte que  con frecuencia dejamos que sea sepultado por nuestros recuerdos. De hecho, Almendros le da la vuelta a la tortilla y se vale precisamente de esos recuerdos para vislumbrar el horizonte del que os hablaba. Al representarlos, los convierte en un eterno presente más allá de su memoria. Los reconstruye, los entiende, los asume y se dirige hacia lo inexplorado, lo que está más allá del libro. La vida.

Y lo hace dibujando un tebeo, insisto. Una novela gráfica avanzada, deslumbrante, construida con voluntad, sin reglas formales más allá de una pulsión artística emparentada con el arte outsider, con ecos del colorista manejo de las formas de los Imagistas de Chicago. Almendros crea nuevos espacios en sus páginas, alejándose tanto como puede de la construcción tradicional de una página de cómic. Un lugar donde el término 'narrativa' se revela vergonzantemente literario para un arte icónico. Y sin embargo, estamos leyendo un cómic. Nuevo y resplandeciente. Pero cómic.

Y español. Y de Badalona. Y con dos cojones.





lunes, 5 de diciembre de 2011

UN POST URGENTE.

Llevo varios días liado con una reseña que espero terminar pronto, pero para demostraros que sigo vivo por aquí, una cosita rápida, un voleo. Os voy a recordar un asunto que aunque parezca mentira no siempre está del todo claro, escuchadme bien.
El cómic, nenes, el cómic es un ARTE. Y al que me tosa le doy.
¿Es o no es, Torchy? Pues eso.