martes, 8 de noviembre de 2011

TORREZNOS.

Recupero una reseña que hice para el especial 25 aniversario de Rockdelux. Convocados por Pepo Pérez, un chorro de críticos elegimos los 20 tebeos más molones de la década pasada, entre ellos, el ciclo del Capitán Torrezno. Y como la escribí yo, pues ahí que la pongo. El asunto es que este es mi pequeño homenaje al flamante premio nacional que hemos conocido hoy. Enhorabuena, Valenzuela, y enhorabuena, Capitán.

Cuando Santiago Valenzuela (Donosti, 1971) publicó en el año 2002 el primer tomo de la serie 'Las aventuras del Capitán Torrezno', la sensación que se tuvo fue que aquello se iba a convertir en algo realmente muy grande. Y vaya si lo llegó a ser, sin ninguna duda: seis libros, setecientas ocho páginas y muchas, muchas palabras. Las que salen de la boca de los personajes de esta saga épica de portal de Belén, mastodóntica y diminuta, con alma de fanzine y cuerpo de tebeazo. Tan tebeazo que si no es el mejor cómic español de la última década, poco le falta.
La premisa de la que parte Valenzuela es una hija bastarde de Berlanga, Fred y Jonathan Swift: un funcionario de obras públicas mantiene en el sótano de su casa un mundo en miniatura inmerso en un estado de guerra perpetua. En estas que allí aparece Torrezno, un visitante habitual de bares de mala muerte, quién sin comerlo ni beberlo se convertirá en paladín de una causa perdida. Peligrosos paquetes de Ducados, billetes de veinte duros, botellas totémicas de Ron Bacardi, ciudades ciclópeas del tamaño de un estadio de Subbuteo, un sosias de Darth Vader y un héroe que ejerce de SunTzu de todo a cien aficionado al güisqui segoviano... El minucioso micromundo que dibuja Valenzuela no deja de asombrar en cada página. Tras completar el primer ciclo de la serie, el guipuzcoano promete más: más páginas, más aventuras, más diversión, más sorpresas y más, muchas más palabras. Pues habrá que leerlas, digo yo.